lunes, 10 de diciembre de 2018

el vino...



Volvemos con los vinos....

Un nuevo análisis científico realizado en Reino Unido demuestra que la dieta mediterránea puede disminuir la inflamación del sistema nervioso...



No es el primero ni será el último estudio que demuestran los beneficios de la dieta mediterránea, donde el vino es inherente a ella. Sin ir más lejos, este verano investigadores de la Facultad de Ciencias de la Salud y Educación, Departamento de Nutrición y Dietética, de la Universidad de Harokopio encontraban vínculos entre la dieta mediterránea, y la prevención del cáncer, enfermedades cardiovasculares y el deterioro en la vejez. En este estudio se incluía al vino como parte de la dieta mediterránea, algo similar al estudio publicado en la revista Nature el 26 de septiembre pasado.

Según este estudio, realizado por un equipo de investigadores del Reino Unido, las personas que llevan este tipo de dieta tenían un 33% menos de probabilidades de desarrollar síntomas depresivos o depresión clínica. La investigación estuvo dirigida por la Dra. Camille Lassale, del Departamento de Investigación de Epidemiología y Salud Pública del University College London.

Para el análisis, Lassale y su equipo analizaron 41 estudios previos con datos de varios países donde examinaron los hábitos alimenticios y la salud. Los investigadores incluyeron solo estudios que explicaron los factores del estilo de vida que podrían afectar la depresión, como fumar, inactividad física y un alto índice de masa corporal. Los estudios emplearon diversas medidas de hábitos dietéticos, como el Índice de Dieta Mediterránea (MDS), que registra nueve hábitos, incluido el consumo de alimentos beneficiosos (como frutas, verduras, legumbres, cereales y pescado) y el consumo de alcohol con moderación, o el consumo de alimentos perjudiciales (como la carne y la leche o productos lácteos).

Otra dieta considerada por los estudios fue la dieta de Enfoques Dietéticos para Detener la Hipertensión (DASH), que pone énfasis en las verduras, frutas, granos integrales, limitados productos lácteos bajos en grasa, también limitado consumo de grasas saturadas y totales, y también consumo moderado de alcohol.

Por último, el equipo también realizó un seguimiento de la salud de las personas que tenían lo que llamaban una "dieta proinflamatoria", definidas como aquellas que tenían azúcares añadidos, harinas, lácteos, altos contenidos de grasas trans, grasas saturadas, y en general alimentación ultraprocesada.

Los autores concluyeron que la dieta mediterránea mostró el vínculo más claro con un menor riesgo de depresión, mientras que la dieta proinflamatoria se asocia con un alto riesgo de síntomas depresivos o depresión clínica.

Si bien el estudio, basado en un análisis de datos, no puede precisar la razón exacta del menor riesgo de depresión, los científicos teorizan que la milenaria dieta mediterránea está reduce la inflamación de manera eficaz, y la depresión se ha relacionado con la inflamación en el cerebro y el sistema nervioso. Sin embargo, advierten que no hay datos suficientes para vincular a las personas que sufren de depresión con dietas poco saludables, ya que pueden existir más factores en el desarrollo de la enfermedad.

En este sentido, si bien está demostrado que el vino tomado con moderación como parte de la dieta ofrece incontables beneficios para la salud, no nos cansaremos de recordar que su consumo abusivo es a menudo síntoma de depresión, además de ser dañino para el organismo y origen de otras muchas enfermedades.




Y si el vino es de  Cadalso, 
pues mucho mejor sentará....
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