viernes, 19 de marzo de 2010

un cuento bonito...

El siguiente cuento lo encontré en un libro de Jorge Bucay es anónimo por si le faltaba algo para ser aun más bonito y espero que os guste aprovechando que viene Semana Santa.
El cuento que le gusta a Dios
Baal Shev Tov era muy conocido dentro de su comunidad porque todos decían que era un hombre tan piadoso, tan bondadoso, tan casto y tan puro que podía hablar con Dios y Él?.. escuchaba sus palabras. Había crecido una tradición en aquel pueblo; todos los que tenían un deseo insatisfecho, o necesitaban algo que no se había podido conseguir, iban a ver al rabino. Este se reunía con ellos una vez por año, en un día especial y los llevaba a todos juntos a un lugar único en medio del bosque Una vez allí, cuenta la leyenda, encendía un fuego con ramas y hojas secas, de una manera poco vista y particularmente hermosa. Después entonaba una oración en voz muy baja, como si hablara para sí mismo. Y dicen... que a Dios le gustaban tanto aquellas palabras que el rabino decía con el fuego encendido de aquella manera tan especial, amaba tanto aquella reunión de gente en aquel lugar del bosque... que no podía resistirse y concedía los deseos de todas las personas que allí estaban. Cuando el rabino murió, la gente se dio cuenta de que nadie conocía las palabras que decía cuando todos iban juntos a pedir algo, pero?. conocían el lugar del bosque y sabían cómo encender el fuego. Una vez al año y siguiendo la tradición que el rabino había instituido, todos los que tenían necesidades y deseos insatisfechos se reunían en aquel mismo lugar del bosque, prendían el fuego de la misma manera que habían aprendido del viejo rabino y?. como no conocían sus palabras, cantaban cualquier canción o recitaban un salmo, o hablaban de cualquier cosa en aquel mismo lugar alrededor del fuego. Y dicen... Que a Dios le gustaba tanto el fuego encendido de aquella manera adoraba tanto aquel lugar en el bosque y aquella gente reunida... que aunque nadie decía las palabras adecuadas, igualmente concedía los deseos a todos los que allí estabanEl tiempo ha pasado y, de generación en generación, la sabiduría se ha ido perdiendo. Y aquí estamos nosotros. Nosotros que no sabemos cuál es el lugar en el bosque, cuáles son las palabras... Y ni siquiera sabemos cómo encender el fuego como lo hacía el rabino. Sin embargo, hay algo que sí sabemos. Sabemos esta historia. Sabemos este cuento... Y dicen... Que Dios adora tanto este cuento, le gusta tanto esta historia, que basta que alguien la cuente y que alguien la escuche para que Él, complacido, satisfaga cualquier necesidad y conceda cualquier deseo a todos los que estamos ahora mismo compartiendo este momento.
Así sea
Un saludo
Karras
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gracias Jose y felicidades dobles...

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