Mostrando entradas con la etiqueta Homenaje a las gentes de Cadalso. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Homenaje a las gentes de Cadalso. Mostrar todas las entradas

domingo, 24 de mayo de 2020

Ángela la Poeta Cadalseña...





Tenemos una Poeta Cadalseña 
ganando premios Internacionales...

. . . . . 



POEMAS DE LA ESPAÑOLA ÁNGELA ÁLVAREZ SÁEZ, FINALISTA DEL VI PREMIO PILAR FERNÁNDEZ LABRADOR 2019



La poeta Ángela Álvarez Sáez

Crear en Salamanca se complace en publicar una muestra de la obra poética de Ángela Álvarez Sáez (Madrid, 1981). Licenciada en Derecho. Fue becada por la  Fundación Antonio Gala durante el curso 2005-2006. Ha publicado los siguientes libros de poemas: La torre de las tortugas (Premio Antonio Carvajal, Hiperión, 2006), Metales en la voz (Premio Gran Hotel Canarias, Vitruvio, 2006), Las versiones del tigre (Vitruvio, 2007), De conjuros y ofrendas (Polibea, 2015), La columna rota (Huerga y Fierro, 2016), La estación de las Moras (Premio Carmen Conde, Torremozas,2017), Libro de la nieve (Certamen de Poesía María del Villar, 2018),  La casa salvaje (Premio León Felipe, Celya, 2019), Palabra vegetal (Premio Blas de Otero, 2018), El hijo culebra (InLimbo Ediciones, 2020) y Cabeza de ciervo sobre papel de flores (Premio José Luis Núñez, Diputación de Sevilla, 2020). Ha obtenido, varios premios, entre los que destacan el Premio Luis Rosales, Café de Oriente, Jóvenes creadores del Ayuntamiento de Madrid (2007) y  “La voz más joven 2011”. Ha participado en varias revistas literarias y antologías, y poemas suyos han sido traducidos al chino y al francés.


Álvarez Sáez quedó entre los finalistas de la VI edición del prestigioso Premio Internacional de Literatura ‘Pilar Fernández Labrador’ (2019), concedido en Salamanca. Recordemos que a dicha convocatoria se presentaron 915 trabajos procedentes de todos los países iberoamericanos, incluidos España y Portugal, además de poemarios enviados desde Estados Unidos, Alemania, Suiza, Canadá, Israel, Francia, Suecia, Italia y Líbano.



POEMA INÉDITO

Mi cuerpo es una trinchera
levantada sobre monitores de oxígeno. 
Me dan pastillas rojas por la mañana.
Me dan pastillas azules por la noche.
He tenido pesadillas con niños 
que crecen deformes por las copas
de los árboles. 
Las placas dicen que tengo una mancha
en el pecho que se extiende como petróleo 
sobre un mar de venas blancas. 
Hoy han venido las enfermeras 
con mascarillas y guantes
y me han dejado una hoja para firmar
mi consentimiento de muerte. 
Su baile de máscaras ha dejado 
mi cuerpo extenuado.
La tarde se expande por
las ventanas del hospital
como un tsunami de luz.
Mis hijos no pueden venir a verme.
No pueden coger mi mano.
No puedo recibir su corazón en mi puño.
La neumonía ha quebrado las ramas 
de mis pulmones septuagenarios.
Tengo a mis bebés recién nacidos 
bebiendo la leche agria de mi pecho.
Tengo a mis padres muertos
dando golpes contra mi conciencia.
Mis manos planchan el blanco
de mi vestido de boda
como un conjuro de paz.
Estoy sola. Aislada en una habitación
con los ojos de la nieve trepando
por el rojo de la sangre que escupo. 
Tengo miedo de morir esta noche 
y no encontrar el camino
correcto para marcharme.

(Inédito, marzo 2020)


 
Ángela
 . . . .



(La tierra más frágil. Ed. Catorce bis)

El musgo crece en el silencio como si escribir fuera despojarse de jinetes. Ajena a mi dicción ha nacido una frontera galopante. Estos son los dominios de la lógica. Donde el poema se abre brutal en un espacio sostenido.

-------------------------

La poeta de las tres tildes...

Ángela Álvarez Sáez


Madrid, 1981
. . . .

Para ver mas obras de Ángela...




-------------------------------------
 

viernes, 15 de mayo de 2020

una escritora Cadalseña....


Concurso de relatos de la Comunidad de Madrid , con el título de 30 días en casa y con un máximo de 300 palabras en un folio es donde ha participado María González Domínguez quedando de las primeras finalistas...

Ya ganó hace ahora diez años.
Muy bien María..



relato
 



-----------------------------------

viernes, 8 de mayo de 2020

hoy felicitamos a nuestro querido Balta...




 
Hoy no quería dejar pasar este día sin felicitar a nuestro cadalseño Baltasar Villarin Conde, por sus 13 años al frente de "Clásicos al Atardecer" en nuestra RADIO CADALSO, amenizandonos con su buen hacer y gran música, realizando una gran labor cultural.
¡¡MUCHAS FELICIDADES!! y mi más sincera ¡¡ENHORABUENA!!
Por tu compromiso y esfuerzo, porque aunque todo se venga abajo, ahí has estado tú para mantener ese hilo de vida en nuestra antena...
 
. . . . . .
 
 

Baltasar Villarin Conde

Muchísimas gracias, Luis, menudo detallazo conmigo. Pues si, parece mentira, pero trece años ya disfrutando de una ilusión que siempre tuve, hacer un programa de radio y,. además, en el mejor sitio, la radio de Cadalso, nuestro pueblo. Yo también quiero agradecerte tu implicación, compromiso y cercanía en tu etapa de responsable de Cultura, pendiente de que todo fuese bien, funcionase y , sobre todo, mejorando los equipos. Así, con ese compromiso, es mucho más fácil y gratificante intentar estar a la altura. Y agradecer, también, a todos los OYENTES, con mayúsculas, que tienen la gentileza de escuchar el programa y de apoyarnos en nuestra labor. incondicionalmente. A todos, Luis González, Ayuntamiento, oyentes, Ruht Canoyra, Javier Rodea, Miguel Moreno, Pedro Alfonso, José Luis Acuña José Julián Frontal, Mariano Ojeda, Carlos González, Tony Álvarez, Luis "Chicone', Juan Ramón Fermosel, Damián Gil, Canillo, Alfonso, Beni, Antonio y tantos y tantos que quedan en el tintero y que me han hecho todo mucho más agradable y sencillo, GRACIAS y, Dm, algunos años más.
 
 Enhorabuena Balta !!!
un abrazo...
 
--------------------------

martes, 19 de marzo de 2019

día del Padre...




Fue un día como el de hoy de hace cincuenta años, la víspera de San José del año sesenta y nueve, martes, para más señas, el día que mi padre aprobó el carné de conducir, en Talavera de la Reina, recuerdo. Fue una gran alegría para la familia, por fin, en casa, ya podríamos tener coche y yo, como regalo del día del padre, ilusionado le regalé, a modo de indirecta , supongo , un extintor de automóvil diminuto,

 de color rojo y con soporte para ser anclado a la carrocería del vehículo. Por entonces, San José era día festivo en toda España y aquella tarde de la víspera, con mi bolsa de la ropa, que nunca faltaba, y con la ilusión de la feliz noticia 
 y mi regalo llegué hasta Juan Duque 13, ¿recordáis?, a coger el coche de línea de las siete, el último que entonces salía, para así poder estar en casa en fecha tan especial. Hace unos años, once concretamente, en su último verano entre nosotros, le dediqué a mi padre, desde la radio, en "Los años del voltaje", esta canción. Desde entonces, cada vez que suena le siento un poquito más cerca, sonriéndome de una manera especial, por eso en este día tan señalado y víspera del de mañana, tan especial, quiero que, allá donde esté, escuche a Cat Stevens, como aquella tarde de agosto, en mi recuerdo, tan, tan especial. 

Felicidades, Padre.!!!


Baltasar Villarin Conde

 ---------------------

sábado, 9 de marzo de 2019

D.E.P. Eugenio...


Hace dos días me decía: Mooozo! Vente que nos tomamos algo!! Q ya se me murió la borrica y solo me queda la foto que me hiciste!! Salgo hasta guapo....esas fueron sus últimas palabras...hasta siempre Eugenio!!

 Oscar Vaca Párraga

---------------------- 

miércoles, 13 de febrero de 2019

el macho...

Hace ahora años que publiqué este pequeño homenaje a los mulos y mulas de Cadalso y de toda España y lo vamos a recordar...
Merece la pena que dediquemos algunas líneas a recordar a estos magníficos animales que desde hace algunos años han desaparecido tristemente de la estampa de nuestro querido pueblo. 
 
Valga como pequeño homenaje a
nuestras queridas caballerías....

El mulo y la mula...
 Bestia, este es el nombre con el que se denominaba a estos animales que se utilizaban para el campo. Este animal es mezcla de burro y yegua o caballo y burra, utilizados en las labores del campo, como animal de carga y transporte, cuando no había coches.


uno de nuestros últimos Mohicanos..." Salu "

 y otro el Patriarca " Rufino "...

. . . . . . . . . . . . .

Aquellas caballerías de Antaño....

En mi particular viaje al pasado, descubro, entre las fotos descoloridas y agrietadas de mis recuerdos, a un protagonista de aquellos tiempos en el pueblo, fuera burro o burra, yegua o caballo, mula o mulo : la caballería. Indispensable para el labrador de entonces. Su número y raza marcaban la riqueza de la casa pero lo corriente era tener uno de aquellos “machos”, un mulo romo mezcla de yegua y burro, con los que crecí y del que irá el presente relato.
Parece como si fuera ayer, cuando las veía desfilar ante nuestra puerta en interminable hileras cargados de mil cachivaches y cosechas. A su grupa, caras de las que aún oigo los saludos y me traían nuevas. Aún las diviso, entre los largos caminos y empinadas cuestas de aquella serranía y a donde de críos nos mandaban a recoger sus excrementos con los que engrosar el adobe para las plantas..
Era, primero de todo, el vehículo que se movía muy bien en todos los terrenos, fueran piedras, monte, sendas y baches y al que porfiábamos por montarnos la chiquillería arrimándolo a una horma o poyete para poder subirnos. Si iba cargado y no podíamos nos cogíamos del rabo para que tirar de nosotros en la cuesta arriba.
Mi primer viaje largo, fuera del pueblo, unos raticos a pie y otras montado en él, lo hice. Como anécdota de su importante papel en aquellos días les cuento que a mi padre se le dio un mulo y un cerezo a punto que tuvo que cosechar e ir a kilómetros a venderlas para sacar algo con lo que irse de viaje de novios.
En su andar lento y repiqueteo del hierro con el empedrado escuché mil historias de guerra, mili y aventuras de mis mayores. Sus vaivenes fueron la cuna para preguntarles por otros mundos y dar rienda suelta a ensoñaciones futuras.
Entre todos era al primero que se le daba de comer ;el aparejarlo resultaba todo un ritual que anunciaba la inminente salida. A la llegada al campo quedaba atado durante horas, paciente como ninguno aunque lo oyéramos relinchar barruntando cualquier cosa o haciendo hoyos. Sufridor como nadie por las muchas moscas y tábanos que le acudían.
Ni frío, ni calor ni aire. A veces, hay que decirlo, se escapaba corriendo y dando soplidos sin importarle siquiera el echarte a tierra y esparcir carga y aparejos por doquier. Había que ir detrás y maldecirle. Sólo cuando se cansaba dejaba de ser rebelde y volvía al redil entre sofocos y estropicios varios. Tras la jornada nos llevaría de vuelta a casa; viaje que se aprovechaba para acarrear algo: un poco de leña, hierba para los conejos…
Pero sobre todo, era el animal de carga y ayudante indispensable y fiel en las innumerables faenas: labrar (tanto, que hasta la medida agraria tradicional eran los días de ídem); transportar mil y una cosa o trillar ( donde ni las vueltas le mareaban como sabiendo lo importante que era y eso, que para él sólo guardábamos la paja); maestro en el arrastre ( forzudos como ninguno y tan afamados como aquellos madereros de antaño); tantas y tantas arduas tareas.
 El saber llevarlo, labrar con él y cargarlo, era todo un arte entre nudos y mejor aguante. Ante el mucho trabajo se acudía al “apareo” que implicaba el juntarlo a otros pues sus dueños habían acordado el juntar brazos y bestias para ayudarse mutuamente ante faenas que corrían prisa.
Hasta la casa se adaptaba a él: Puerta principal de 2 hojas para poder entrar y salir cargado, cuadra con su pesebre y muchas veces escarbada en la roca de aquellas edificaciones moras; con su pajar encima, donde guardar su comida. Por él y para él también nos tocaba trabajar de lo lindo: cosechábamos una alfalfa que había que segar, secar, y almacenarla para que el señorcito tuviera algo que llevarse a la boca. Aún le veo mascándola y dando lengüetazos, de vez en cuando, a la piedra de sal que nunca , tampoco, le faltaba.
Y es que hasta las cosechas tenían su categoría y clase. Lo mejor era para la venta y sólo el “destrío” (lo que no querían, de segunda o estropeado) quedaba en la casa . Cebada y maíz del terreno para él, que el trigo y maíz americano era para sacar pesetas. Había que “sacar el estiércol” (cambiarle la cama); asearlo o lavarlo en el río ( increíble resultaba ver cómo nadaba ; llevarlo al abrevadero (se relamía si la fuente era “salobre”); o a que lo herraran. Inolvidable aquella olor a casco quemado y el oír el martilleo en el yunque arreglando las herraduras una y otra vez.
Encontrar una, indica tener suerte, que viene a explicarse cuando en aquella época bien se cuidaba el amo de no perder tal tesoro y raro tenía que ser el dar con una abandonada.
Otros animales compartían espacios y vida; manso él, se dejaba, pero en ocasiones con un par de coces o el intentar morder, venía a reclamar que era el rey de los animales en la casa. Varias caras, tipos y nombres acuden a mi recuerdo, entre voces de mando y onomatopeyas varias: “arre, so, quieto…” Grandes en las fiestas donde el ir montados en su lomo, a lo clásico o a la grupa, era todo un rito y el cortejar a la dama. Iba engalanado y con sus mejores arneses y hasta tenían la suya propia: la fiesta de San Antón .con sus carreras e intentar ganar la “Toya” Por encima de cucañas, circos y feriantes sus éxitos o fracasos corrían de boca en boca. Laureles para sus amos que hinchaban el porte y él que se relamía con su ración doble. La mejor calle del pueblo aún se conoce por la Carrera; es la sabiduría popular que gana una y otra vez a las placas de turno oficiales y no digamos las escaleras que aún existen en sus cuestas hechas, inventadas a fin de que no se resbalasen.
Si enfermaba era todo un drama. Había que recurrir a potingues y cremas o llamar al curandero. Ojo con las patas, verdadero talón de Aquiles, o terminaría malvendido para carne por cuatro reales. Si moría, era todo un drama con desfile de pésames como si de un entierro se tratara, hasta el Muladar, lugar maldito en los sueños de mi infancia.

¿Y qué decirles de sus aparejos y trastos que hoy están en algún rincón olvidado o que algún amante de lo rural expone? Son un gran número de vocablos locales ya en desuso: “serón, albarda, baras, cabezá, cincha, orejeras, alportaderas, samugas, baras…” No cabe tampoco olvidar a los ilustres artesanos y personajes : Guarnicionero, albardero, seronero, herrero, arriero, tratante..

Los tractores fueron, en silencio, librándoles de las grandes tareas, al tiempo que lo postergaban. Aparecieron los primeros motocultores que ruidosos y quejosos como una mula, a más de uno también desmontaban.
El sabio pueblo, con justo merecimiento, vino a nombrarles “mulas mecánicas”. El campo se mecanizaba.
 
Se habían hecho viejos hombres y caballerías pero aún iban y venían en espera de que les jubilaran. Uno de aquellos trastos mecánicos acabó, por accidente, con nuestro macho ¡Seguro que en la gloria, aún hará los caminos junto a mi difunto padre! 

Vaya por ellos, en justo homenaje, estas palabras...

Francisco Torralba Lopez
de Cosas de antaño... 

 . . . . . . . .
P.D.
 En nuestro vecino Cenicientos quedan muchas caballerías que a día de hoy trabajan como antaño en las labores del campo quiza por la dificultad del terreno o por mantener tradiciones...
 ------------------------------

viernes, 19 de octubre de 2018

Hace años que se fue...


 Ayer se cumplieron 28 años  que nos dejó José  "el Chorlo" y este escrito de Baltasar Villarín nos lo recuerda...

Era un día como hoy, jueves, pero de hace veintiocho años, una fecha en negro para Cadalso, su pueblo y el mío, como decía el poeta. Y, al igual que en el poema de Miguel Hernandez, ocurrió lo peor, se nos murió, como del rayo, José Alfonso, " Chorlo ", de manera inesperada, absurda, trágica, y con él morimos un poco todos y todo, nosotros, el pueblo, la noche cadalseña, la alegría de vivir, el color y sabor de la AMISTAD. Y es que, además de muy grande, era una persona especial, única, me atrevo a decir, amigo de todos, solidario con todos, humano hasta el final de la palabra, confiado, sincero, benefactor, bonachón y pionero. Si, pionero de la Muñana, revolucionario de la diversión, creador involuntario del " divertir, divirtiéndose ", lema sagrado de la peña que el fundó. Su adiós conmocionó a Cadalso y pueblos del entorno, testigos privilegiados de su bonhomía y virtud. Nunca olvidaré ni el tropel inmenso de gente que le acompañó en su adiós, ni los sentimientos expresados sin tapujos y a flor de piel por muchos de los allí presentes ni, por supuesto, la homilía que le dedicó el sacerdote que entonces disfrutábamos, y digo bien, en Cadalso, José Ramón, uno de esos "curas" que te hacen sencillo y natural tener fe y participar de la religión, tarea nada sencilla. No es fácil generar tanta emoción y sentimiento solo con la fuerza de la palabra sencilla, verdadera, auténtica, a la altura de la grandeza de la persona que las inspira y a quien van dirigidas. Hoy, como cada año, me he acordado todo el día de aquel día, de sus momentos, emociones y vivencias y, de alguna manera, he querido reflejarlos en este post, eso si, como siempre, con música, que en este caso lo tenía claro pues, aunque "Cantinero de Cuba", de Sergio y Estíbaliz, casi siempre estaba en la boca de nuestro añorado "Campano", a mi la canción que en cuanto empieza a sonar me lleva hasta él es esta de Mecano. Y es que, recuerdo, la escuchamos juntos el día de la que sería su última nochevieja en el " Rivel ", aquel inolvidable pub que regentó otro amigo del alma que, como Chorlo, de forma trágica y de madrugada, nos había dejado cuatro años antes, el inolvidable José " Rana ". Pues, como reza el título, aunque por otro motivo, "un año más" que te recordamos y añoramos," CHORLO ", AMIGO. D.E.P.


 D. E. P.
-----------------------

martes, 9 de octubre de 2018

un torero se va...



Me corto la coleta



Puede parecer pretencioso servirme de esta frase, reservada para los que del enfrentamiento con el toro han hecho su oficio, pero permítaseme la licencia de utilizar esta metáfora para dar por concluida la actividad de este blog, que naciera como continuación de otro que ha cumplido diez años. Ni siquiera he esperado a terminar la temporada y mira que ya está a punto de echar el cierre.



No ha sido una decisión meditada, más puede tacharse de un arrebato que surgió en plena redacción de la entrada sobre la corrida del pasado domingo, que ha quedado así como puede leerse. El toro se fue para el corral y don Venteño se quedó con la palabra en la boca. Quizás sea injusto no darle digna sepultura y dejarle vagando como fantasma por la blogosfera, pero él sabrá perdonármelo.



Comentar cada festejo, seleccionar y editar las fotografías, redactar sus pies y ofrecer un cuadro de valoración del comportamiento de cada toro, lleva demasiado tiempo y quizás haya pesado hacerlo durante muchos años. Quizás, pero no puedo asegurar que ése sea el motivo. En cualquier caso no voy a perder un minuto en darlo vueltas.



Un programa chivato me dice que he tenido pocos pero muy fieles lectores. Nunca he pretendido aumentar mi audiencia, ni poniendo enlaces en las redes sociales (de hecho, solo tenía Facebook y hace un año lo abandoné) ni toreando para la galería. Lo que he publicado era para mí, y ofrecido a aquellos que pudieran tener alguna sintonía con mi forma de ver la Tauromaquia. En realidad, nunca me han gustado los populismos y la gran audiencia suele estar reñida con la calidad y el mérito. Algunos de esos lectores fieles me han felicitado personalmente por una u otra cosa del blog, y a ellos quedo muy agradecido.



A partir de ahora dedicaré ese tiempo que me llevaba el blog a otros afanes, y mi forma de vivir la Tauromaquia irá por otros derroteros, que desconozco. La incertidumbre tiene ese punto de emoción que hoy no tiene una corrida de toros, será por estar acorde con los tiempos del pensamiento uniforme.



Perdone el lector que haya aflorado el YO en esta entrada, y el encantado de haberme conocido, pero alguna vez tenía que darme ese capricho de halagar mi ego y darme un poco de pisto, solo sea en esta despedida. Hasta voy a terminar con una fotografía mía, eso sí de espaldas, algo que no sera fácil de encontrar para quien busque otra en este blog, un blog que podrá seguir consultándose, por si alguien está interesado en algún dato o en alguna mala fotografía.



Hasta siempre, amigos.




La coleta salinera que me corto, vista por un grande de la fotografía: Rafa Carlevaris

 . . . . . .



¡VA POR TI, JOSÉ LUIS!



José Luis: Entiendo perfectamente tu postura ante la tauromaquia que padecemos. Ya hemos hablado animadamente sobre el particular y te he hecho también partícipe de mi desencanto taurino. Yo empecé con mi afición muy joven, siendo un niño de 8 o 9 años mi abuelo ya me llevaba a ver los toros de Santiago Abad cuando íbamos a la viña cercana de “El Torreón”. Anecdóticamente recuerdo la confirmación de alternativa de “El Cordobés” en el año 1964 con “Pedrés” y “Palmeño” en el cartel lidiando toros de Benitez Cubero. La corrida fue televisada y algunos datos de aquel festejo están aún frescos en mi memoria. Fue una tarde obscura, tormentosa… de esas que no me gustan ni un pelo. La vi en la televisión -blanco y negro- en casa de Joselito, junto a su mujer e hijas, Mari y Tina, que entonces vivían al lado del bar “Pepillo”. Aquella corrida había levantado una gran expectación en la España de Franco, del “600”, del Dúo Dinámico y de complots judeo-masónicos al uso. Desde entonces no cejé en mi fervor por el toreo. Compraba revistas taurinas y devoraba literalmente sus contenidos: Dígame, El Burladero, El Ruedo, El Trapío… Después comencé a adquirir libros mientras intentaba colarme en las tertulias de los expertos o escuchaba a los más veteranos en los quioscos de la explanada de Las Ventas. Rompí (como los toreros) tímidamente a emborronar cuartillas con más arrebato que conocimientos (siempre he tenido más de lo primero que de lo segundo) y, no se me olvida, que mi primer abono para San Isidro lo conseguí en 1977. En 1980 nos marchamos a Argelia y durante los casi seis años que residí allí parte de mis vacaciones las tomaba en mayo para asistir puntual y entusiasta a la Feria de San Isidro madrileña.



A la vuelta de Argel, en 1986, experimenté un nuevo impulso en mi afición, posiblemente el más intenso en mi dilatada vida de “amante taurófilo”. Me animé a hacer radio en Cadalso junto a otros entusiastas y jóvenes aficionados (“Paquillo”, Roberto, Rufino…) y fui confeccionando las reseñas de los festejos cadalseños con el afán de aprender (y aprehender) y así motivar a mi entorno en el conocimiento de la tauromaquia. Durante las tardes veraniegas de los domingos de aquellos años me trasladaba con mis hijos pequeños y mi mujer desde Cadalso a Madrid con el único propósito de asistir a la corrida de Las Ventas. Cuando nuestras posaderas reposaban en los asientos de granito, estos ardían como sólo deben hacerlo en el averno. Aquellas tardes vi desfilar a muchos toreros desheredados de la gloria pero que llamaban poderosamente mi atención: Bernadó, José Luis Parada, “Marismeño”, Rafael Torres, Luis de Pauloba, Bote, Román Lucero… ante toros de ganaderías encastadísimas. Bajaba al patio de cuadrillas para ver llegar y partir a mis héroes por antonomasia: los toreros. Las Ferias de San Isidro de entonces las vivía con dedicación plena. Asistía a los apartados del mediodía, luego a la corrida y a la salida de los toros las cañas y los cambios de impresiones con los aficionados eran obligados hasta acabar en los coloquios de Alfonso Navalón en el Hogar de Ávila de la Calle Galileo, o bien en el diario Pueblo de la calle Huertas… Más de una madrugada esperaba a Alfonso y seguíamos los coloquios por nuestra cuenta acompañados de otros incondicionales y de cubatas, muchos cubatas...



A mediados de los noventa pasé toda una semana de julio con Rafael de Paula en Sanlúcar en lo que ha sido una de las experiencias toreras más maravillosas de mi vida. Acompañé a críticos como M.A. Moncholi en charlas-coloquios que éste ofrecía en Cenicientos. Los días que él no podía asistir a la corrida me rogaba que reseñara el festejo de la tarde para, posteriormente, en el Hogar del Jubilado, sirvieran de punto de arranque a las mencionadas charlas taurinas que patrocinaba el Ayuntamiento. Estoy viendo ahora la mirada feliz y sonriente que mi hija Berta (seis años) me lanzaba desde su asiento hasta mi estrado en aquellas atardecidas coruchas. He asistido a innumerables presentaciones, charlas, tesis, lecciones magistrales… Hasta subí tres veces al palco cadalseño y me publicaron algún que otro artículo taurino. Todo ello relacionado con este mundo al que Antonio Gala definió como “una hermosa carnicería”.



A finales de los noventa empezó mi declive como aficionado. Me fui cansando según comprobaba que los derroteros que tomaba el espectáculo no eran los que me gustaban y que, a mi entender, sumían al mismo en la decadencia más vulgar (salvo honrosas excepciones). La experiencia acumulada desde tan jovencito me hacía ver las cosas desde otras perspectivas. En la actualidad me sigo entusiasmando (pocas veces, esa es la verdad) pero no puedo evitar que me domine una especie de melancólico hastío que hace que observe este planeta desde una prudencial distancia que protege y no hiere mis emociones. A veces yo mismo (igual que Paloma) me sorprendo al ver cómo degeneró mi ardor taurino… Por eso cuando me encuentro con gente como J.L. Acuña, Jorge, o los componentes de la Asociación Taurina Cadalseña, brota algo bonito dentro de mí que no es, ni más ni menos, que los rescoldos de lo que un día fue una luminaria apasionada. Las pasiones son necesarias, nos ayudan a llenar nuestra existencia de bellos sentimientos.



Todo este prólogo tiene como conclusión el trasladarte, José Luis, mi comprensión; quiero que sepas que te entiendo, pero también lamento tu decisión porque con tu prosa docta, tu hablar elocuente y tu presencia de ánimo sosegada ponías lógica y coherencia donde la mayoría deposita sus bastardos intereses. Servidor, gracias a ti, volvía a recuperar sensaciones placenteras que me enganchaban de nuevo a esta magia torera que sobresalta mi espíritu. Comprobaba que aún me quedaban muchas cuestiones por descubrir como tú las descubres irradiándomelas de forma cariñosa y culta. Hacen falta muchas personas como tú en el toreo y en la vida. Alguien que nos enseñe a penetrar en las cosas que nos apasionan desde el análisis racional y la formación cultural necesaria para no quedarnos en la superficie, en los atisbos del conocimiento, sino que nos hagan profundizar en nuestros entusiasmos para sacar los mejor de ellos: esa emoción que nos da de vivir.

Ya ves que tu decepción me es muy cercana y, seguramente, ahora -más que nunca- entenderás esos comentarios desilusionados que te hacía por las “expendedurías” cadalseñas sobre este mundo que vegeta abandonado a su irremisible declinar. Pero te admiro y te profeso un sincero cariño, José Luis. Tienes unos valores humanos que a las personas de mi onda nos ayudan a seguir. No dejas nada a su libre albedrío, procuras siempre ahondar en su conocimiento para opinar con suficiente conocimiento de causa. Y eso te dignifica como hombre comprometido en la búsqueda de la justicia y la verdad desde tus principios irrenunciables de humanista (y aficionado taurino) convencido. Un montón hacía que ni escribía ni me paraba a meditar sobre el toreo. Vaya a tu favor que supiste engancharme de nuevo, que me hiciste pensar y esperar con esperanza en esas tardes que intuyes que cualquier indicio nimio que sientes dentro de ti es presagio seguro de emoción ante torerías celestiales venideras. Y es que en ciertas tardes como ésas, uno espera igual que aguarda enamorado a la mujer amada para entre caricias y susurros abrir tu corazón a la felicidad. 




Yo te seguiré fiel, encaramado solitario en mi puesto de vigía. Como un Rodrigo de Triana gritaré presto y jubiloso a los cuatro vientos tus “nuevos avistamientos” para general conocimiento y solaz de los navegantes. Nos reuniremos alborozados y buscaremos esos alientos tímidos -como tú- y emotivos que tan bien sabes introducir entre las letras para que los encontremos quienes te admiramos y, de esta forma, sentir ese cosquilleo tan especial en nuestro interior. Ese interior mío se desgarra con tu noble presencia, tu mirada apacible y tu sonrisa romántica, conciliadora, que tiene el don de transmitir confianza a tus interlocutores. Tus conversaciones me recluyen en un entorno placentero en el que me siento flotar según me portan entre las nubes cadalseñas. Allí haces posible querer a cuanto hablas y escribes. Allí repartes ternura con esa expresión tuya que te brota suave desde el filón donde fabricas la amistad y el amor. Desde allí te acerco este brindis y admirado ante ti proclamo: ¡¡¡Va por ti, José Luis, maestro y amigo!!!



                               Miguel MORENO GONZÁLEZ