miércoles, 9 de febrero de 2011

Viejo cementerio de Cadalso, viejo...


CAMPOSANTO VIEJO


Viejo cementerio de Cadalso, viejo
¿Qué fue de tus ruinas?
Qué fue de tus restos?
Viejo cementerio de Cadalso,viejo.


Restos de los árabes,
y cristianos luego,
tal vez de moriscos,
quizás de plebeyos


que forman la historia
de este pueblo nuestro
guardaban tus ruinas
viejo cementerio.


Pasaron los años,
y siglos enteros,
y el agua y el viento
siempre respetaron ese cementerio.


Guardaron sus ruinas
con su arco señero
raíces e historia
de los cadalseños.


Hoy te visitamos
y el desasosiego
se alberga en las almas
de los cadalseños.


¡Ya no están tus ruinas,
con su arco señero!
que eran nuestro orgullo
que eran nuestro aliento.


¿Quién te derribó, viejo cementerio,
si te respetaron diez siglos enteros?
Sólo la incultura y los intereses
de este siglo nuestro, pudieron hacerlo.

Pilar Campos
(Enero 1989)



martes, 8 de febrero de 2011

atardeceres...


atardecer en Coruña
autora: mi amiga Rosa

Un río con magia y color...


Foto vía

estas fotos son de Los Llanos orientales

en Colombia, la tierra de Pilar María ..

una fiel seguidora de este Blog...

En medio de los Llanos orientales de Colombia,
existe el río mas hermoso del Mundo.....


Caño Cristales, es un río de 5 hermosos colores ubicado en la Sierra de la Macarena, en el municipio del mismo nombre, en el departamento del Meta. Tiene una longitud aproximada de 100 kms y unos 20 mts de ancho. Ha sido denominado El río de los cinco colores o también El río más hermoso del mundo; ya que en el fondo del mismo se producen algas de colores como el rojo, el amarillo, el verde y el azul principalmente dando una apariencia multicolor al río.

gracias por tus comentarios sobre mis sueños Pilar... tienes una linda tierra...

sábado, 5 de febrero de 2011

Descarada....

cara dura y descarada esta ardilla
en la misma variante de Cadalso....



vive entre las casas del pueblo...

y se deja fotografiar de esta manera...


Las Ardillas no son presisamente la mascota ideal para tener dentro de una jaula, pero mucha gente que vive en zonas rurales, sabe que éste gracioso animalito, suele "autoadoptarse", ya que no desperdicia ninguna oportunidad en que se le ofrezca alimento, y aún de tomarlo sin permiso, cuando éste se encuentre a su alcance, aunque no fuera para ella, sino para un perro, para un pájaro, o para cualquier otra mascota de la casa.


La ardilla roja , organiza su vida a tenor del siguiente esquema: tres tipos de casa, dos tipos de almacenes. En un ambiente frecuentado por la zorra y donde no faltan rapaces diurnas y nocturnas, puede resultar útil cambiar improvisadamente de albergue y no dejarse ver por su antigua morada. Durante e verano, puede ser suficiente un nido abandonado, sometido a cualquier reparación y adaptación; de noche se resguarda de rocío en un verdadero nido, en invierno para el largo sueño semiletárgico tiene bastante con el agujero de un árbol. Toda ardilla tiene a su disposición algunas habitaciones de cada tipo. Los almacenes son de dos clases, pero numerosos: algunos son pequeños, contienen una ración de comida suficiente para un día, los otros notablemente mayores, se llenan en otoño con una cantidad de víveres suficiente para dejar transcurrir sin preocupaciones el invierno y los primeros meses de la primavera. De cualquier modo son tantas estas reservas, que hay quien ha pensado que las ardillas tuviesen la intención de transformarlas en viveros de plantas, para la repoblación forestal.

viernes, 4 de febrero de 2011

Fiestas en las Rozas...


Este fin de semana son las Fiestas de Santa Águeda en nuestra vecina Rozas......

y recordar que dan rosquillas

y buen moscatel (de Cadalso)....



Rozas de Puerto Real (Madrid)....

El municipio de Rozas del Puerto Real, de origen muy posiblemente árabe, se encuentra en el extremo más occidental de la Comunidad Autónoma de Madrid, lindando ya con los primeros pueblos de Castilla y León.
Cuenta Rozas del Puerto Real con una extensión aproximada de 32 kilómetros cuadrados, entre los que se halla un paisaje boscoso y montañoso de singular belleza, especialmente las poblaciones de castaños de la zona.
Esta localidad cuenta con una población de unos 400 habitantes, cuya principal fuente de ingresos proviene tanto de la agricultura como del sector servicios.
Monumentos y lugares de interés
Además del ya mencionado valor paisajístico de la zona de Rozas de Puerto Real, los visitantes podrán contemplar o visitar:
• El Ayuntamiento de la localidad, que data de alrededor del siglo XIX.
• Muestras de arquitectura civil, relacionado con la historia que envuelve esta localidad, como el caso de su denominación como puerto real: lugar de paso donde se cobraba peaje. En torno a estas utilidades se fue organizando la arquitectura de Rozas.
• Los bares y restaurantes del pueblo, donde se podrá degustar la variedad gastronómica típica de la zona: embutidos, callos, rosquillas, arroz con leche o los famosos bollos de Santa Águeda.




Fiestas y tradiciones
Las principales celebraciones de los habitantes de esta localidad son:
• La fiesta de Santa Águeda, que se celebra el 5 de febrero.
• La fiesta de San Juan, que se celebra el 24 de junio.
• La fiesta de los Quintos, que se celebra el primer domingo de marzo.
• La fiesta de la Virgen del Rosario, que se celebra el domingo primero de octubre.
• La fiesta de la Calvotada, que se celebra el 1 de noviembre, donde protagonistas son las castañas.




y para conocer como se hacen estas rosquillas de las Rozas ver aquí:

Paa San Blas....


Las cigüeñas vuelven a Cadalso...
y anuncian la primavera


Por san Blas, la cigüeña verás y,

si no la vieres, año de nieves ...



Estas majestuosas aves migratorias vuelven a España desde África antes incluso de que acabe el invierno, con lo que anuncian que el sol calienta un poquito más en febrero; pero, como bien indica el refrán, si el invierno es frío (año de nieves), esta vuelta se retarda, con lo que no llegan para san Blas (que se celebra el 3 de febrero).





Algunas formas de este refrán, en contra del también muy popular Año de nieves, año de bienes, no consideran que este frío invernal sea saludable, así encontramos ..Por san Blas, la cigüeña verás, si no la ves mal año es....



Muy parecida es la forma ... Por san Blas verás la cigüeña volar y, si no la vieres, año de nieves

Casi siempre suelen llegar en los primeros días de febrero.
La cigüeña es un ave migratoria muy querida en Europa. Es símbolo de maternidad. En España se le decía a los niños pequeños que los bebés los traían las cigüeñas en su pico envueltos en un pañuelo. Parece que esta leyenda proviene de los Países Bajos y norte de Alemania, donde es común que aparezca en los cuentos infantiles. Simbolizan, en general, prosperidad y buena suerte.
Es un ave de gran envergadura (puede medir hasta 125 cm de altura y tener una envergadura con las alas abiertas de 2 metros). Tienen el plumaje blanco excepto en las puntas de las alas que es negro. Sus patas y el pico puntiagudo son rojos....
Suele emigrar en otoño al continente africano y vuelve en primavera a los mismos nidos que dejaron. Anidan en campanarios como en Cadalso o en tejados , torres, antenas, postes eléctricos..., siempre en sitios elevados.
No es una especie amenazada y se supone que hay unas 230.000 parejas en todo el mundo.
Suele criar en la Europa templada, noroeste de África y suroeste de Asia, pasando el invierno en La India y el África tropical. Se alimenta en campos abiertos y en humedales, donde haya suficiente vida animal (peces, pequeños reptiles e insectos)....
bueno y en Cadalso ya contamos al menos con una que yo vea.....

martes, 1 de febrero de 2011

Aquellos cacharros de entonces...

AQUELLOS CACHARROS DE ENTONCES...

He subido otra vez al desván y allá que siguen, aunque ahora abandonados y malheridos, aquellos enseres que dieron vueltas alrededor de mi infancia. Son vestigios de tiempos pasados que los anticuarios para sí quisieran; valiosas piezas para nuestro particular museo del recuerdo que invitarles a repasarlo quisiera.


Metidos en faena,tomé unos cuantos con los que hacer el retrato con que ilustrarles el artículo evitando el “copyright” al no encontrar foto antigua alguna por mucho que rebuscara en los cajones de la abuela Vicenta. Y aquí lo traigo, en tonos grises, como está mandado, que el color ya lo pondremos nosotros con nuestra memoria histórica
¡Que gozo da volver a juntarnos! Ni el polvo ni las telarañas estorban estas sanas sensaciones en el reencuentro que al palparlos me llevan a otra época oyendo de nuevo el ir y venir en sus mil y unas tareas.
Sabedor que hay tema para largo y la redacción exige sea escueto, espero se sientan pagados con sólo nombrarlos y sirvan de acicate a sus comentarios de mejor tino. Advierto de la retahíla de vocablos viejos, ya en desuso, por lo que la lección será también de léxico. Sea mi aportación al aparador del ayer, éste, nuestro muy particular rastro de cacharros de antaño ¿Me acompañan, amigos lectores?
En una primera tanda: los destellos del candíl de la casa de barro , sin luz, de Ahillas ya derruida, el carburo de cuando el abuelo era maderero, el farol de procesiones y novenas; los pucheros de barro de la tatarabuela El cucharón con que mi madre removía las tajás en esa la sartén del matapuerco. Los cepos pa pajaricos, ratones y conejos de mi banda. Aquella la mejor criba con la que mi padre trillaba la valiosa alfalfa como imitando a los buscadores de oro. La collera y albarda del macho…

Y lo primero es reconocer que les habéis sobrevivido. Sin garantías, muchas veces ampraos, con más de un trenque y remiendo pero testigos mudos, en suma, de sus vidas para que tantos raticos no caigan en el saco roto del olvido y que todas esas nuevas cuellas de jóvenes sepan que más que cacharrería fueron afiladas herramientas que ayudaron a apañarnos, ea, la vida.

Aquí y allá, abundan los aperos de labranza ; fueron tiempos, te repito, de vivir de la tierra el jornalico y cuatro animalicos. Capítulo aparte merecen, pero citaré unos cuantos: la orca, la pala y los ganchos; cedazos, cribas y ganchos; la alportadera, el forcachet, sogas, varas y aladro. Más y más recipientes que salen al paso: los garrafones de cristal y las garrafas forrás de enea, mimbre o esparto; los pellejos de ir y venir a los cubos y la esportillá botija de dos asas; los calderos y juegos de lebrillos donde escaldaban y sazonaban carnes, meneaban embutidos, cocían morcillas o se almacenaban granos; orzas echando de menos su embutido de la jarra…
Mención aparte: la artesa con sus mandiles, tabla y rodilla que todavía huele a horno y pasticas. Colmenas de corcho y artículos de apicultura del abuelo Francisco cuyos zumbidos aficionarían a mi hermano Cristóbal. La maleta de cartón que aún espera el chirriar de trenes correo y migraciones y aquella mecedora que revive mis balanceos infantiles. La arroba a a la que ponía el plato pa los escurrines cuando abocaban el aceite y aquella jarra gigantesca en la que lo trabucaban y se iban almacenaba las parás. La barchilla testigo mudo de pagos alquileres y riegos y lo que queda del juego de cestas, canastos y canastas: La de dos asas pal horno, la peqeñica pa ir de merienda o siembra , la de mudar toa blanca, la de tapas y la de batalla.
Y especialmente, aquel barreño de hojalata donde de crío chapoteaba al solecico del descubierto y aromas de Heno de Pravia.
Colgados por ahí: las vara de toro de cuando mi padre era tratante por esos pueblos y aquellos garroticos de ligonero que aún le esperan pa ir a la oliva; la mochila con su estufador pa sulfatar, jaulas que servían tanto pa replegar nidos como caracoles. Capazos de esparto y el moderno de goma o el banasto en los que plegué millones de cuquillanas, serranas y billalongas olivas o sacaba zuros, estiércol, paja o farfollas. Toda una colección de paellas y sartenes que recuerdan a días de subir al Remedio o celebraciones en el río, gazpachos, fritás y juergas .Talega con las iniciales JT de mi padre y aquel hierro con el que se marcaban a fuego, o mejunje, sacos y animales. Un atao de esparto esperando todavía fascarlo o servir de atadura a tomates y pebreras. A sus pies, el tarugo y maza pa picarlo y que apaño hacía pa cortar huesos y carnes con su achuz de mango mil veces mudado al lado.

En un rincón y amontonaos: La vieja arradio (me parece como si fuera ayer que la traía el Damiá a casa) con su inseparable transformador (lo que pesa el trasto) en la que, no resistiendo la tentación, intento pillar emisora. El tocadiscos y magnetófono hecho ziscos de tanto guateque y el cassette que con tanto esfuerzo conseguí pasar por la frontera andorrana. Mis botas Segarra, camisa caqui y gorra de mis años de mili. La memorable cocinica de camping gas con su bombona azul que aún aguarda las manos de la Tenta para ponerla en marcha.
Rebuscando entre cajas y banastos, topo con la carrucha que iba con nosotros tras cada mudanza, una reata de cables y bencejos entre los que descubro aquel interruptor de pera que colgaba de mi cama y el clásico despertador al que le doy cuerda volviendo a escuchar su seco tic tac de mis terrores nocturnos infantiles. En una bolsa descolorida en la que descubro el logo galerías Preciados: la dinamo y el maletín con los arreos pa arreglar pinchazos de la bici y en una caja en la que se lee General Electric Española ( nuestra primera tele, madre mía) el casco y gafas de la moto Montesa. De un básquet, ya falto de tablillas, un rosario de cosas: la recia llave de la puerta de dos hojas, aquella de madera del huertico y la de mi candao en el cuartel; la aldaba y tranca; el collar de cascabeles y cencerro , trastos de esquilar, cuerno y zurrón con los que padre de bien jovencico hizo de pastor.

Y en unas cajas de membrillo, los tesoros de mi años de chiquillo y mocico: restos de mis colecciones de chapas, la cadena con su cruz nacarada que colgaba de mi traje gris de la comunión. Álbum de cromos Vida y Color y varios discos Mirinda. El plumier de madera con plumillas y papel secante. Libretas con su caligrafía, dictados y consigna diarias. La memorable enciclopedia Dalmau, un TBO y un Roberto Alcazar , dos Pumbys y Jabatos y varios Hazañas Bélicas y capitán Trueno. Varios soldadicos y vaqueros de plástico y chiquiquicos de los que me salían en los sobres sorpresa de las tramuceras. Postales adolescentes y pliego de cartas con sellos de Franco. Novelas de Marcial Lafuente y libricos de bolsillo. Diploma del catecismo, de la OJE y de la Acción Católica. Varios banderines y caliches raros, billetes de cuando la guerra y monedas de chavo, dos reales, francos, liras y pesetas ( ¡hasta una de papel!) . Lo que fueran entradas de toros, cine y aleluyas que sirvieron como marcadores a mis primeras lecturas.
Me adentro en el salador donde sobresale unas puntas de caña: el cañizo en el que se extendía la matanza y era mesa donde extender los productos a secar o las simientes. A su vera, la cantarera y palancana y debajo, protegidos por una manta a cuadros testigo de pajar, fríos y guerras, la embutidora con un atillo que intuyo será la capoladora con sus cuchillas y embudicos listas pa picar y fabricar aquel sofrito que alimentaba cada casa. Y al lao, el arca, aquel baúl en el que se guardaban mil trapos. Emocionado la abro y doy con trajes y ropajes: aquel jersecico que me tejió mi prima Esco con su máquina Troter, el chaleco del abuelo, mi pantalón Quenk, los calzoncillos largos y camisetas de felpa. La cazadora con su parches en los codos, el cojín y los caminicos de mesa con las iniciales VL con las que bordaba. Los peucos de ganchillo, un sobrepelliz de cuando era monaguillo, velos, chaqueta de pana, boina, tapabocas. Un tres cuartos militar, el vestido negro de la boda de mis padres, los manguitos y delantales….

Echo en falta, otros que ya no veo. Desaparecieron comidos por la polilla, mal vendios al comprador del bando, disfrutaos a los sones de la Tarara y San Antón, tiraos al barranco o quemaos en el descubierto ¡También nos acordamos de ellos!
Eran aquellos cachivaches y trastos viejos que bien merecen éste su homenaje y todo el respeto. Vale, como dice Robert Fripp, que cuando transcurre el tiempo cada cosa tiene su momento y que nuevas cosas acontecen mientras las cosas anteriores envejecen. Añado que en éste sinvivir del día a día que con tanta ansia hace del futuro presente y al minuto, lo convierte en pretérito, todo y todos nos hacemos viejos. ¡Recuerden! Vale que disfrutemos del momento pero no olvidemos a las cosas que antes nos ayudaron ¿Hace?

Francisco Torralba Lopez

nocturnidad...




Atardeceres...


atardecer en la Torre de Hércules
de González Serrano