(A Balta y a todos
sus oyentes de Radio Cadalso
que me demuestran que la emoción es la mayor grandeza humana.
Este mismo sábado nos
ofrecerá un programa especial navideño en el que recordará todo lo acontecido
en Cadalso
a lo largo de 2016)
. . . . . . .
SUEÑOS CLÁSICOS EN ALTA MAR
“La vida es
sueño y los sueños sueños son”, decía Calderón. Pero hay algunos sueños ingratos que indagan en nuestro más
allá, en lo más íntimo de nosotros y nos desarman el alma y el corazón. Suelen
sorprendernos cuando escuchamos a Beethoven
como nos sorprende un amor que creíamos olvidado.
Nos dejan en alta mar como se
queda un náufrago de besos sobre su frágil balsa de cariño: abandonados en
medio de la inmensidad del océano de nuestra vida. En nuestros sueños la brusca
agua del oleaje está mezclado con ternura. Y nos dominan. Y nos hacen ver lo
que nunca poseeremos. Y nos acarician. Y nos besan susurrándonos al oído
desgarradoras historias de amor. Y luego nos desdeñan retirándonos suavemente.
Nos arrinconan junto a una pena indefinible y nos dejan aislados y encaramados,
ya para siempre, sobre sus recuerdos.
¿Por qué nos tienen que pasar estas cosas ahora, cuando ya únicamente
aspiramos, desde nuestro retiro lejano y distinto, a reconciliarnos con el
tiempo y las personas? ¿Por qué a veces podemos amar tanto y tan intensamente a
la música vueltos de espaldas a los demás ya que no acertamos a comunicarnos
con ellos? ¿Por qué nuestro corazón ama sin cesar tantos misterios insondables?
¿Por qué todo eso nos ofrece plenitud y amargura en dosis equivalentes? ¿Qué es
lo que tenemos dentro de nosotros que en ocasiones nos une hasta formar parte
de las personas y de las criaturas más conmovedoras e inolvidables? ¿Es esto
amor verdadero o un egoísmo nuevo y desconocido por nosotros? ¿De quién lo heredamos?
¿Quizá del espíritu indestructible de nuestros antepasados cadalseños? Y si es
así: ¿Por qué se nos ha privado de su compañía? ¿O acaso es el oyente, esa
persona fascinante y misteriosa que viene a resarcirnos de todos nuestros
fracasos? ¿Existe alguien cercano a nosotros que nos lo pueda descifrar con
humildad y cariño? ¿Eres tú ese compañero comprensivo y solidario que sabe
analizar e interpretar la materia desconocida que compone nuestro corazón?
Me temo que existe algo que al final se nos escapa, que nos supera y
que nos muestra lo vulgar y lo sublime sin que podamos alcanzar a discernirlo.
Un día nos angustia y al siguiente nos hace sentirnos inspirados por las musas
entrañables y buenas y por estrellas bellas y deslumbrantes. Sé que, desgraciadamente,
al final todo esto acabará con nosotros, que nadie descubrirá jamás, escondido
entre los pliegues de nuestro aliento, aquello que nos maravilló, aquello que
nos desconsoló durante las noches eternas de nuestros desamores, aquello que,
en el fondo, nos hizo sentir y seguir cuando estábamos solos y desamparados en
alta mar las tardes de los sábados mientras oíamos “Clásicos al Atardecer”.
Miguel MORENO GONZÁLEZ
"Clásicos al atardecer"
desde nuestra querida emisora
"Radio Cadalso 107,6 fm"
dirigida por nuestro amigo Marconi...
Gracias Balta.... ¡¡¡¡
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